Las radios mineras bolivianas:

Un caso extraordinario de comunicación alternativa

 

Fernando Lozada

El sindicalismo en Bolivia ha tenido en la Federación Sindical de Trabajadores Mineros (FSTM) el cimiento que ha permitido la construcción de la Central Obrera Boliviana (COB), el cual ha conducido a la clase trabajadora durante cerca de medio siglo.

La estratégica importancia de la minería antes y después de la Revolución Nacional de 1952 ha determinado el surgimiento de un sindicalismo de vanguardia en este periodo. La creación de las emisoras mineras responde a la situación marginal de los centros mineros respecto al país urbano. Estas condiciones adversas fueron superadas en gran medida gracias a la cohesión interna y de los rasgos comunitarios preexistentes en las culturas aymara y quechua. Su capacidad de autodeterminación ha permitido varias conquistas del sector, incluyendo la cogestión paritaria en la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL).

La decisión de establecer radios mineras responde a la superación de limitantes como un alto grado de analfabetismo, la difícil distribución de medios impresos y la baja capacidad adquisitiva de los trabajadores. En este fenómeno es también importante la cultura oral donde coexisten el castellano, el quechua y el aymara, limitaciones que fueron resueltas fácilmente por la radio. La pérdida de temor a la tecnología, resultante de la relación cotidiana con las tecnologías de extracción y producción de minerales fue también otro factor decisivo para la constitución de las radios mineras.

Finalmente, el financiamiento sostenido por el aporte de un día de haber cada mes por los mineros permitió un ejercicio independiente de la libertad de expresión, lo que les permitió difundir sus programas y discurso. Los directores eran los secretarios de cultura o de prensa de cada sindicato. De ahí que esta dinámica permitió la existencia de emisoras que en su mejor momento sumaron cerca de 20 en todo el país.

El funcionamiento de las radios mineras, unas abiertas poco antes del 52 y en su mayor parte luego de la Revolución, se ha realizado en tres momentos diferenciables: los tiempos de paz (en los que las libertades estaban de alguna manera garantizadas), donde la información y opinión eran constantes en la programación con una amplia participación de la audiencia. En aquellos momentos las emisoras estaban en las fiestas cívicas, ferias campesinas y conmemoraciones de establecimientos educativos. Su línea de opinión se fue radicalizando en los últimos años del gobierno del MNR.

A partir del golpe militar del 4 de noviembre de 1964 las radios se convirtieron en un instrumento de lucha, resistencia y enfrentamiento contra los regímenes totalitarios que practicaron la ocupación militar de los centros mineros y casi siempre culminaron con el acallamiento, destrucción o control de sus emisoras y la conculcación de las libertades de organización y expresión.

La condición fundamental para que los centros mineros vuelvan a funcionar en períodos de facto y se reanuden las actividades esenciales de extracción y producción minera, esenciales para la economía nacional, fue la liberación de sus dirigentes y la devolución o reposición de sus emisoras.

Desde el año 1985, en el que el último gobierno de Paz Estenssoro determinó aplicar una política liberal expresada en el Decreto 21060, muchas minas dejaron de funcionar y sus trabajadores fueron retirados para ser “relocalizados” a otros puntos del país como El Alto, el Chapare y otras zonas tropicales. De esta manera las radios de estos centros cerrados dejaron de funcionar y al presente solo existen dos o tres emisoras en funcionamiento.

El documento sonoro que presentamos a continuación es una muestra de las jornadas de la cadena de las emisoras mineras frente al golpe del 17 de julio de 1980. En estos enlaces, se aprecia cómo se organizó la resistencia en cada centro y las acciones coordinadas a distancia. Poco a poco, y en forma dramática se va registrando la caída de las emisoras hasta ser totalmente acalladas, y  la toma de los centros mineros, hechos que cobraron muchas muertes y encarcelamientos.